En ocasión del primer centenario de la muerte del Venerable, P. José Frassinetti (2 de enero de 1868) la Congregación de los Hijos de S. María Inmaculada,que ha heredado de él el espíritu de piedad y lasabiduría pastoral, publica una antología de”Pensamientos”, dirigidos a todos los miembros delPueblo de Dios. Está convencida que los lectoresatentos se beneficiarán espiritualmente confecundidad, en tono acorde con la doctrina delConcilio Vaticano II, que invita a todos a ser santos, esdecir a madurar la propia fe de tal manera que sesantifiquen y lleguen a santificar el mundo en quevivimos.No se trata de pensamientos nuevos, explosivos,deslumbrantes, como los prefiere nuestro gustomoderno; son más bien consideraciones que emanan,serenas y sustanciosas, de una convicción profunda ensintonía con una práctica generosa de vida.Estos tienen pues la característica de las verdadesinalterables, puras, luminosas, como son las delEvangelio, que se insertan con eficacia en la historiade la espiritualidad cristiana, en todos los tiempos ymás allá de todas las circunstancias.No exageramos haciendo referencia al Concilio VaticanoII: bajo la misteriosa presencia del Espíritu Santo elConcilio ha solicitado una renovación interior de laIglesia, haciendo madurar ideas, orientaciones devida, métodos de acción, que ya custodiaba en eltesoro de su doctrina y de su experiencia. Todo estoha sido puesto al servicio del cristiano de hoy, con uncriterio de tempestividad propio de los organismosvivos y vitales, como es la Iglesia católica. Tal vezpodemos observar que esta “nueva primavera” de laIglesia se advierte por haber profundizado lasverdades sustanciales, capaces de difundir un ritmode vida más intenso en todo el cuerpo místico deCristo.Es característica propia de los genios y de los santos lade tener intuiciones luminosas en determinadosperíodos de la historia. Así fue el Venerable P. JoséFrassinetti.A la luz de su fe vivísima y en el anhelo de su apostolado,él ha tenido intuiciones geniales que lo ubican entrelos precursores de las definiciones del Vaticano II. Elha sido un apóstol de la piedad sacramental y mariana;fue particularmente ferviente ministro del “MisterioEucarístico” para sí y para los demás.
Sintió el amor a la Iglesia y al Papa en medida muygrande y conquistadora, promovió con ardor elapostolado de los laicos y la formación de los que hoyllamamos “Institutos seculares”; enseñó de todas lasmaneras el universal llamado de todos los cristianos ala santidad; cuidó de las vocaciones sacerdotales yreligiosas con sacrificios fuera de lo común, sabiendobien que estas son la columna de la Iglesia; escribióde una manera muy fecunda para las clases popularesy sostuvo con fervor el apostolado de la buena prensa.Junto con otros apóstoles de su tiempo -entre los cualessobresale San Juan Bosco, unido al P. Frassinetti poruna cordialísima amistad- quiso que la Iglesiaestuviera presente en el mundo con el esplendor de ladoctrina, de la santidad, de la caridad, del serviciomaternal, para llevar a todos a la salvación.Por todo esto sentimos la figura de Frassinetti viva yactual todavía, en perfecta armonía con nuestrasaspiraciones cristianas, aunque ya más de un siglo nossepara de él.Quien lea estos “Pensamientos” tomados de distintosescritos de Frassinetti, especialmente de aquellosdestinados a incrementar la vida religiosa del pueblocristiano, a lo mejor puede tener una impresión defragmentariedad, de dispersión. Esto no correspondede ninguna manera a la mentalidad del Siervo de Diosy tampoco a la fisonomía de su espiritualidad.El lector podrá convencerse fácilmente de esto leyendoel precioso folleto “El arte de hacerse santos”,presentado al final de este librito.Considero provechoso para los lectores, añadir algunaobservación que ayude a comprender la”personalidad” de Frassinetti especialmente paraaquellos que no tienen posibilidad de estudiar a fondola vida y las obras:1). La primera característica es el sobrenatural realismocon el cual trata al hombre y sus acontecimientos. Enlas actitudes de Frassinetti no hay nada ficticio,arbitrario, problemático: él contempla al hombre en elcuadro histórico de la salvación realizada por un Amorinfinito, así cree en el hombre por lo que es y por loque realmente vale. No toma nunca la actitud delpsicólogo refinado, que a menudo puede mostrarseartificioso, al contrario se basa sobre la experienciafácil, experimentable e iluminada por la Fe.La precisión de sus ideas lo llevaba a tener una comprensión realista de la situación religiosa de sutiempo, de tal forma que podía evitar el optimismoinconsciente y el pesimismo estéril. Acepta el mundoasí como es, con sus miserias pero también con lainefable riqueza de amor de parte del Padre, yentonces con la posibilidad nunca acabada deelevarse y de perfeccionarse.Lo que importa es trabajar en el nombre del Señor;hacer el bien según el don que cada uno ha recibidocomo Gracia.2). Un amor tan grande para lo concreto no transforma aFrassinetti en un fácil practicante o fanático de laacción. El aparece rico de equilibrio en las ideas y enla práctica de la vida, es decir dotado de unadiscreción maravillosa siempre a la luz del Evangeliode Cristo que ha venido como “bueno y manso Pastor”a salvar al hombre.Todo su sistema ascético-moral está animado porsabiduría y prudencia; sostenida además por unasuave caridad, una doctrina sólida, una largaexperiencia de vida apostólica, y una controladaactitud de juicio.Para entender esto es suficiente citar algún folleto escritopara laicos, como “El consuelo del alma devota”(1852), donde presenta con mucha delicadeza elconcepto y la práctica de la santidad cristiana, no sóloen forma ordinaria, sino también perfecta, a la cualtodos los hijos de Dios, sin excepción, debemosaspirar. El Concilio Vaticano II ha confirmadoplenamente las enseñanzas del P. Frassinetti.”El Padre nuestro de S. Teresa de Jesús”, (1860), es untratado popular sobre la teología de la oración, quemerece la máxima difusión, especialmente en nuestrotiempo en que tendemos a exaltar las capacidades delhombre, como si pudiera bastarse a si mismo, aún enel mundo de las realidades sobrenaturales.”El arte de hacerse santos”, (1861), es un precioso compendio en el cual expone a los fieles el conceptode la santidad cristiana, la obligatoriedad y la facilidadpara alcanzarla, permaneciendo cada uno en supropio estado. Sugiere los medios eficaces quereduce a tres: el total ofrecimiento de nosotros mismosa Dios Padre por medio de Jesucristo Salvador: la correspondencia generosa a todas las buenas inspiraciones y la obediencia al Sacerdote-directorespiritual . Esta obrita suya está presentada, en sutexto original, al final del presente librito.3). Quiero señalar todavía una característica: Frassinettisostiene que todo el bien, cualquiera que sea suorigen, es para gloria de Dios, sin limitaciones devisiones personales. Sus ideas son amplias, abiertas ala ayuda de los demás: sus juicios no son excluyentesni inamovibles, sino capaces de una educación, de unaconfrontación, de un diálogo.El es una persona magnánima en las ideas y en loshechos, sin bajezas ni superficialidad, abierto a todo loque es grande, bello y bueno en el Señor. Esta”mentalidad” capacitó al P. Frassinetti para ponermano a numerosas instituciones, prevalentemente decarácter popular “para conquistar nuevas glorias a lasanta Iglesia de Cristo”; y al mismo tiempo le dio lasabiduría de integrar “tradiciones y novedades”,siempre buscando lo mejor, es decir con finsobrenatural.Es fácil encontrar la completa sintonía entre estamentalidad y el empuje al apostolado que el VaticanoII ha querido dar a todos los laicos en la Iglesia, y lasdirectivas del mismo Concilio, para obtener unaconstructiva actualización de la misma Iglesia.En las obras de Frassinetti no hay nada que estimule asacerdotes o laicos a la desatención, a lasuperficialidad, a la rebeldía, a la desconfianza hacia laJerarquía, al empecinado hacer como se quiere.Solamente después de haber inmolado, junto conCristo crucificado, el propio egoísmo y lascomodidades personales, podemos afirmar quebuscamos la gloria de Dios, manifestada por el EspírituSanto. Lo que he escrito en esta presentación confirmala bondad de la iniciativa de los hijos espirituales delSiervo de Dios P. José Frassinetti de reunir algunos delos “Pensamientos” más significativos de sus escritos; ymás que la esperanza queda la alegre certeza de queeste librito producirá mucho bien a cuantos quierenamar al Señor y servir a su Iglesia, mientrasesperamos que El venga a todas las almas, en gracia yen verdad.
+ VALENTINO VAILATI
Obispo de San Severo
