365 dias con los Santos. 03 de julio

  • El poder temporal

Fernando III, además de conquistador victorioso, fue gobernante modelo. Fomentó la
restauración religiosa de España, en estrecha unión con el Papa y con la jerarquía
eclesiástica española. Con celo incansable promovió la organización de las sedes de
Baeza-Jaén, Córdoba, Sevilla, Badajoz y Mérida. El aspecto más conocido y
sobresaliente de su reinado es la Reconquista, que quedó virtualmente terminada en su
tiempo. Protector de las ciencias y de las artes, la universidad de Salamanca le debe el
comienzo de su florecimiento, y las catedrales de Burgos y Toledo lo proclaman
mecenas de los artistas cristianos. En medio de las glorias del mundo, fue piadoso,
generoso con los vencidos, humilde hasta penitenciarse en público, mortificado con
cilicios, dado a la oración.
A la vida y a la acción de san Fernando podrían aplicarse perfectamente aquellas
palabras de san Agustín en su carta a Donato, procónsul de África: «¡Ojalá no se
encontrara la Iglesia agitada por tan grandes aflicciones que tenga necesidad del auxilio
de poder alguno temporal! Y puesto que eres tú el que socorres a la madre Iglesia,
favoreciendo a sus sincerísimos hijos, ¿quién no verá que hemos recibido del cielo un no
pequeño alivio en estas aflicciones, cuando un tal varón como tú, amantísimo del
nombre de Cristo, ha ascendido a la dignidad real?».

Elogio de san Fernando

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