S: Hermanos y hermanas, en la solemnidad de Todos los Santos, unidos a la multitud innumerable que alaba a Dios en el cielo, presentemos nuestras súplicas al Padre, para que, fortalecidos por su gracia, caminemos con alegría por la senda de las bienaventuranzas.
“PADRE, ESCUCHA A TU PUEBLO”
-
Oremos por la Iglesia, para que, fiel a su vocación de santidad, anuncie el Evangelio en todos los rincones del mundo y sea un signo vivo del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
-
Oremos por los gobernantes y quienes tienen responsabilidades en la sociedad, para que promuevan la justicia, la paz y el respeto por la dignidad de toda persona, especialmente de los más vulnerables. Roguemos al Señor.
-
Oremos por quienes sufren a causa de la pobreza, la enfermedad, la soledad o la persecución, para que encuentren consuelo en el Señor y el apoyo fraterno de nuestras comunidades. Roguemos al Señor.
-
Oremos por nuestras familias, para que, inspiradas por el ejemplo de los santos, crezcan en el amor, la unidad y la fidelidad al Evangelio, haciendo de sus hogares una escuela de santidad. Roguemos al Señor.
-
Oremos por todos nosotros, para que, reconociéndonos hijos amados de Dios, vivamos las bienaventuranzas en la vida cotidiana y avancemos con esperanza hacia la plenitud de la vida eterna. Roguemos al Señor.
-
Oramos juntos para alcanzar la santidad:
Padre divino, en nombre de Jesucristo, yo te pido que me concedas, la gracia de hacerme santo. No necesito otra gracia; quiero esta, cueste lo que cueste, y la espero de tu bondad firmemente, ya que Jesús mismo me aseguró que Tú me escucharías. Amén
-
Oramos por las vocaciones sacerdotales y religiosas:
Te pedimos Señor que sigas bendiciendo y enriqueciendo a tu Iglesia con los dones de tus vocaciones, te pedimos que sean muchos los que escuchen tu voz y sigan alegrando a la Iglesia con la generosidad y fidelidad de sus respuestas. Amén.
S: Padre santo, que nos has llamado a ser tus hijos y nos invitas a participar de la gloria de todos los santos, escucha las oraciones que te presentamos y concédenos perseverar en el camino de la santidad hasta contemplarte cara a cara en tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
